
Vergüenza y despropósito, así de duros son los calificativos empleados por Enrique Cascallana contra el último boicot de la Comunidad de Madrid perpetrado en Alcorcón. En una decisión partidista y sectaria, la Comunidad de Madrid deniega el proyecto de la Calle Jabonería, que pretende construir una escuela infantil pública, una plaza pública, 500 aparcamientos públicos y vivienda libre en el enclave antes ocupado por el antiguo parque de Bomberos. Además, como contrapartida a la vivienda libre de promoción privada, el ayuntamiento obtenía recursos económicos y suelo en la Avenida de Los Castillos para construir viviendas públicas tuteladas para mayores.
Es incomprensible e injustificable desde cualquier punto de vista objetivo tal denegación, ya que el proyecto contaba con todos los informes favorables y con el visto bueno de la propia Comisión de Urbanismo de la Comunidad de Madrid, con fecha 28 de mayo de 2009.
El boicot de la Comunidad de Madrid en Alcorcón es lesivo contra múltiples intereses: los vecinos de la zona, que se verán privados de una moderna escuela infantil, una plaza pública y 500 plazas de garaje; los promotores privados que no podrán construir y generar puestos de trabajo en la construcción, ni tampoco ofrecer vivienda a un determinado colectivo de compradores; y por último a los mayores, que no tendrán las viviendas tuteladas donde poder desarrollar su vida de una forma digna e independiente.
El liberalismo que tanto predica Esperanza Aguirre queda gravemente en entredicho por su tremendo intervencionismo y boicot contra Alcorcón para impedir cualquier nuevo desarrollo de vivienda. Este blog se pregunta si tal boicot obedece simplemente al sectarismo político, o aún más grave, si responde a un interés especulativo, para encarecer artificialmente el precio de la vivienda, impidiendo la construcción de vivienda asequible para alterar artificialmente la oferta-demanda y frenar la corrección a la baja del precio de la vivienda en la Comunidad de Madrid.








